viernes, 15 de octubre de 2010

La felicidad de hallar una buena receta





Si hay algo que me hace muy feliz es encontrar la receta de algo. De esas que queremos atesorar y guardar en nuestro cuaderno de recetas.
Pasa sobretodo cuando son “básicos”, como encontrar la receta de un buen bizcochuelo, de la torta de cumpleaños, de los brownies, etc. Nombro cosas de pastelería porque en general las recetas deben ser específicas, porque hay cuestiones químicas que no pueden quedar libradas al azar. Pero puede compararse con tu receta de la masa para la pasta, la pizza o un buen pollo al horno. Cada uno tiene sus tips para hacerlos único.
Hay quienes prefieren conservar estas recetas en la familia, que pasen de generación en generación. Jamás te darán sus secretos o, como me ha pasado, de darte la receta “a medias”, “lo hago a ojo”. Pero vos sabés diferenciar a aquellos que prefieren tener la exclusividad y sentirse orgullosos de que son los mejores preparando ese plato.
La verdad es que no estoy muy de acuerdo con ello. Creo que la cocina es fundamentalmente compartir. Parte de lo hermoso que es cocinar, te lo da el placer de deleitar al resto. Para mí una buena comida, no termina cuando está listo el plato, sino cuando obtengo la devolución de quien está comiendo lo que  preparé, con sus críticas y halagos. Es lo que te guía.
Yo soy de las que eligen compartir. Porque si a mí me hace feliz, que mejor que compartirlo!
Mi abuela era de las que te decía que hacía las cosas “a ojo”. Pero era verdad!. Te invitaba a mirar y así podías aprender. El clásico que traigo es la pasta frola de mi abuela Mami. De ir probando, logré escribir esta receta, que además del cariño especial que le tengo, es riquísima! Porque para mí una pasta frola tiene que tener determinada característica para ser deliciosa, como una masa quebradiza, seca, para nada dulce. Con el equilibrio justo entre masa y dulce de membrillo y sin coco!!
Para esta receta necesitás:

200 grs de margarina
100 grs de azúcar
3 huevos
esencia de vainilla
200 grs harina 0000
200 grs de harina leudante (Blancaflor)
1 cdita de bicarbonato
500 grs de dulce de membrillo  
2 cuch de agua
un chorrito de oporto o vino blanco (opcional)

Batir pomada la margarina con el azúcar, agregarle de a uno los huevos y la esencia de vainilla. Luego incorporar los secos tamizados. Armar una masa y dejar descansar en la heladera por 20-30 minutos. En una cacerolita poner el dulce de membrillo cortado en trozos, el agua y el alcohol. Revolver suavemente hasta que esté líquido e integrado.
Estirar la masa separando un poco (1/3) para hacer las tiras por arriba. Estirar en forma redonda y llevar a una tartera de 26 cm. Poner el dulce, y realizar tiras de masa y cruzarlas por encima. Llevar a horno 180° hasta que comience a apenas dorarse.


Pude rescatar esta foto antes de que desapareciera!. Ahora tienen una linda y muy fácil receta para hacer este fin de semana. No excuses!

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