De chica vivía en una quinta, alejada un poco de la cuidad, lo cual no sé si me gustaba mucho. Porque cuando uno es chico privilegia vivir cerca de sus amigos, y ese no era mi caso.
Crecí en un pueblo, donde todo era muuuy tranquilo, con ruido y perfume a naturaleza. Creo que recién cuando sos adulto, te das cuenta de la oportunidad maravillosa que tuviste que crecer y vivir en un lugar así. Jugar tirados en el pasto, armando chozas, llenarse de barro…
Creo que los perfumes de la infancia uno nunca los olvida.
El olor a los tilos que había en la puerta de mi casa, las plantas de duraznos, que obvio, fueron los más ricos que comí en mi vida! con un perfume penetrante, dulce, maravilloso. Además tenía unas flores preciosas. También había plantas de naranjas, de mandarinas y de limón.
No sé si era causa o consecuencia de que había esas plantas en mi casa, pero recuerdo que unas de las primeras cosas que aprendí a cocinar fue el lemon pie. Aprendí a hacer varias versiones, porque mi hermano Martín era (y es!) absolutamente fan de esta tarta. Era lo único que te pedía que hicieras; lemon pie. También le hacía a Leo, mi otro hermano, una torta con crema chantilly y duraznos.
De chica ya cocinaba algunas cosas. Me encantaba hacer cosas dulces. Y mi mamá me daba algunos ingredientes para que yo “jugara”.
Mi casa era de esas que tiene olor a horno encendido. Recuerdo que mi mamá los sábados a la tarde, hacía tortas, así que siempre había rico olorcito. También hacía, cuando llovía, tortas fritas, con azúcar por encima. Mi papá era el especialista en hacer buñuelos, y pastelitos de membrillo y de batata. Todo muy del interior. Aún conservan esas costumbres, como hacer chocolate caliente el 9 de julio!.
Como deudas de la infancia me quedó una torta de azúcar negra ¡¡increíble!! Era como de una masa quebrada, con el azúcar por encima. La hacía mi vieja, pero obvio que no sabe cuál es y perdió la receta. Yo pruebo y pruebo y no logro decifrarla. Así que, me encantaría que pudieran contribuir a mi búsqueda, y me envíen "sus" recetas de tortas de azúcar negra. Así quizás pueda recuperar esos sabores que en mí quedaron guardados y que siempre da mucha felicidad volver a encontrarlos.
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